Recursos naturales
Recursos hídricos
El municipio se sitúa al norte de la cuenca del Lago de Atitlán, e incluye la cumbre María Tecún, que es el punto más alto de esta parte de la cuenca. En esta zona nacen varias quebradas o riachuelos que tributan su caudal hacia el Río Kisk’ab’, principal afluente del Lago de Atitlán.
Además de Pixabaj, las demás aldeas y cantones de la parte alta (mitad norte) del municipio, donde el suelo aún guarda bastante humedad, son las donde se originan la casi totalidad de los ríos, riachuelos y quebradas que atraviesan el municipio. Es sobre todo el caso de Argueta, Chaquijyá, Xajaxac y Los Encuentros, en menor medida Pujujil II y III y El Tablón. De la decena de ríos censados, el más importante es el Kisk’ab’. Se pueden mencionar también cuatro quebradas y dos riachuelos importantes, que sumados a otras corrientes más secundarias, hacen de Sololá un municipio bien surtido en agua. Estas fuentes de agua son utilizadas para las actividades de la agricultura y el consumo humano. Este último uso se realiza a través de red entubada en la mayoría de comunidades y viviendas, y directamente en los lechos en donde se carece de dicha infraestructura.
Vocación y uso de suelos:
Con relación a los suelos del municipio, el 79% de éstos no tiene vocación agrícola, ya que pertenece a las clases agrológicas V, VI, VII Y VIII, cuya vocación corresponde a cultivos permanentes (por ejemplo frutales), pastos y bosques. Únicamente el 8.5% de los suelos pertenecen a la clase II, III y IV y pueden ser cultivados con pocas, medianas o severas limitaciones. Estos pocos suelos de vocación agrícola son profundos, sobre materiales volcánicos de color rojo claro, en relieves de suavemente inclinados a inclinados, y se dividen en dos grupos: los suelos de las montañas volcánicas, ubicados en la parte más alta del municipio, y los suelos de altiplanicie central, que se localizan en la parte más baja, cerca del lago.
Sin embargo, el uso de los suelos es muy distinto a su vocación, puesto que de las 9,400.19 hectáreas de territorio del municipio, el 75% ha sido incorporado para las actividades agrícolas y la ubicación de los centros poblados. Solamente el 25% restante (2,350 hectáreas) cuentan con la cubierta forestal para la cual tiene vocación. Esta situación ha provocado serios daños a la biodiversidad local en general y a los suelos en particular, especialmente los que tienen pendientes superiores al 20%, que se erosionan rápidamente y han sufrido o pueden sufrir pérdidas irreparables de su fertilidad.
Flora y fauna
Como ya se dijo en la Caracterización General del Municipio (capítulo I), Sololá cuenta con dos zonas de vida: en la parte alta la de Bosque Muy Húmedo Montano Subtropical (BMHMS), y en la zona más baja la de Bosque Muy Húmedo Montano Bajo Subtropical (BMHMBS). En las dos zonas las precipitaciones pluviales oscilan entre 1000 y 2000 milímetros de agua por año, las temperaturas promedio entre los 12 y los 18°C (siendo un poco más cálidas las tierras bajas de San Jorge La Laguna, a orillas del Lago de Atitlán).
La presencia de estas dos zonas en un mismo municipio proveía a éste de una gran riqueza en materia de flora. Sin embargo, la ampliación acelerada de la frontera agrícola ha disminuido tanto la extensión de los bosques naturales como la cantidad de especies que en ellos habitan. De esta cuenta, hoy en día estos bosques naturales se reducen casi siempre a rodales muy pequeños. Los bosques naturales latifoliados representan aproximadamente el 75% de la cobertura forestal actual (1,763 ha.). Están compuestos principalmente por variedades de robles, encinos y alisos (aunque la mayor parte de plantas son arbustos), y se sitúan en su mayoría en la parte baja del municipio. En la parte alta están los rodales de coníferas, equivalentes al 25% restante (587 ha.), compuestos esencialmente por pino colorado y muy pocas plantas de pino blanco. Esta especie se encuentra en vías de extinción en el municipio, por su uso inmoderado tanto domiciliar (en calidad de combustible) como industrial (en aserraderos y carpinterías). Como otros árboles maderables presentes en el municipio, están el ciprés, grabilea, ilamo, y los ya mencionados encino y pino colorado.
La evolución de la fauna sololateca es similar, pues la deforestación ha traído consigo la desaparición del abrigo y alimento necesarios a varias especies oriundas del municipio. Los riesgos de extinción son incrementados por la práctica de la cacería, que muchas veces se realiza fuera de las temporadas reglamentadas y por tanto impide la reproducción de ciertas especies. De esta cuenta, aves como el pato Poc se han extinguido en Sololá. Otros animales siguen existiendo, aunque en número reducido, siendo los más característicos del municipio el gato de monte, tigrillo, armadillo, zorrillo, coyote, venado, ardilla, taltuza, liebre, águila y paloma.
Reforestación
El Instituto Nacional de Bosques –INAB- ofrece apoyo económico a las personas que realizan actividades de reforestación con especie propias de la zona, mediante el Programa de Incentivos Forestales o PINFOR. Sin embargo, este apoyo no ha cubierto todas las comunidades del municipio. Además, es común que las comunidades o personas que han iniciado actividades de reforestación en invierno o época de lluvia, no le den el cuidado necesario en verano o época seca, por lo descuidan que buena parte de las matas sembradas perecen. En consecuencia, el impacto de las actividades de reforestación puede considerarse bajo a la fecha.
En pos de apoyar este proceso, la Municipalidad de Sololá, con el apoyo de la ONG CARE Guatemala, ha abierto en el 2,001 con un vivero forestal municipal. Éste se ubica en el Barrio el Calvario de la cabecera municipal y tiene una capacidad de producción anual de 60,000 unidades, siendo las principales especies el pino, el ciprés y el aliso. Los arbolitos están disponibles a precios favorables para la población del Municipio de Sololá y de otros circunvecinos. Por otra parte, existen en el municipio otros dos viveros: “Vivero el Calvario” y “Vivero Minerva”. Ambos son privados y se ubican en el Barrio el Calvario de la cabecera municipal. |