| La
casi totalidad del Municipio de Sololá pertenece a la cuenca
del Lago de Atitlán, que fue declarada Parque Nacional
en 1,955. Además, forma parte del Sistema Guatemalteco
de Áreas Protegidas –SIGAP-, que abarca áreas
cuyo manejo controlado y protegido está establecido en
el Decreto Ley 4-89, Ley de Áreas Protegidos, aprobado
en 1,989. A pesar de ello, los esfuerzos para proteger y regenerar
el lago y su cuenca, no han sido suficientes hasta la fecha para
frenar la degradación ambiental de este patrimonio de la
nación.
Recursos naturales
Recursos hídricos
El
municipio se sitúa al norte de la cuenca del Lago de Atitlán,
e incluye la cumbre María Tecún, que es el punto
más alto de esta parte de la cuenca. En esta zona nacen
varias quebradas o riachuelos que tributan su caudal hacia el
Río Kisk’ab’, principal afluente del Lago de
Atitlán.
Además de Pixabaj, las
demás aldeas y cantones de la parte alta (mitad norte)
del municipio, donde el suelo aún guarda bastante humedad,
son las donde se originan la casi totalidad de los ríos,
riachuelos y quebradas que atraviesan el municipio. Es sobre todo
el caso de Argueta, Chaquijyá, Xajaxac y Los Encuentros,
en menor medida Pujujil II y III y El Tablón. De la decena
de ríos censados, el más importante es el Kisk’ab’.
Se pueden mencionar también cuatro quebradas y dos riachuelos
importantes, que sumados a otras corrientes más secundarias,
hacen de Sololá un municipio bien surtido en agua. Estas
fuentes de agua son utilizadas para las actividades de la agricultura
y el consumo humano. Este último uso se realiza a través
de red entubada en la mayoría de comunidades y viviendas,
y directamente en los lechos en donde se carece de dicha infraestructura.
Vocación y uso
de suelos:
Con relación a los suelos
del municipio, el 79% de éstos no tiene vocación
agrícola, ya que pertenece a las clases agrológicas
V, VI, VII Y VIII, cuya vocación corresponde a cultivos
permanentes (por ejemplo frutales), pastos y bosques. Únicamente
el 8.5% de los suelos pertenecen a la clase II, III y IV y pueden
ser cultivados con pocas, medianas o severas limitaciones. Estos
pocos suelos de vocación agrícola son profundos,
sobre materiales volcánicos de color rojo claro, en relieves
de suavemente inclinados a inclinados, y se dividen en dos grupos:
los suelos de las montañas volcánicas, ubicados
en la parte más alta del municipio, y los suelos de altiplanicie
central, que se localizan en la parte más baja, cerca del
lago.
Sin embargo, el uso de los suelos
es muy distinto a su vocación, puesto que de las 9,400.19
hectáreas de territorio del municipio, el 75% ha sido incorporado
para las actividades agrícolas y la ubicación de
los centros poblados. Solamente el 25% restante (2,350 hectáreas)
cuentan con la cubierta forestal para la cual tiene vocación.
Esta situación ha provocado serios daños a la biodiversidad
local en general y a los suelos en particular, especialmente los
que tienen pendientes superiores al 20%, que se erosionan rápidamente
y han sufrido o pueden sufrir pérdidas irreparables de
su fertilidad.
Flora y fauna
Como ya se dijo en la Caracterización
General del Municipio (capítulo I), Sololá cuenta
con dos zonas de vida: en la parte alta la de Bosque Muy Húmedo
Montano Subtropical (BMHMS), y en la zona más baja la de
Bosque Muy Húmedo Montano Bajo Subtropical (BMHMBS). En
las dos zonas las precipitaciones pluviales oscilan entre 1000
y 2000 milímetros de agua por año, las temperaturas
promedio entre los 12 y los 18°C (siendo un poco más
cálidas las tierras bajas de San Jorge La Laguna, a orillas
del Lago de Atitlán).
La presencia de estas dos zonas
en un mismo municipio proveía a éste de una gran
riqueza en materia de flora. Sin embargo, la ampliación
acelerada de la frontera agrícola ha disminuido tanto la
extensión de los bosques naturales como la cantidad de
especies que en ellos habitan. De esta cuenta, hoy en día
estos bosques naturales se reducen casi siempre a rodales muy
pequeños. Los bosques naturales latifoliados representan
aproximadamente el 75% de la cobertura forestal actual (1,763
ha.). Están compuestos principalmente por variedades de
robles, encinos y alisos (aunque la mayor parte de plantas son
arbustos), y se sitúan en su mayoría en la parte
baja del municipio. En la parte alta están los rodales
de coníferas, equivalentes al 25% restante (587 ha.), compuestos
esencialmente por pino colorado y muy pocas plantas de pino blanco.
Esta especie se encuentra en vías de extinción en
el municipio, por su uso inmoderado tanto domiciliar (en calidad
de combustible) como industrial (en aserraderos y carpinterías).
Como otros árboles maderables presentes en el municipio,
están el ciprés, grabilea, ilamo, y los ya mencionados
encino y pino colorado.
La evolución de la fauna
sololateca es similar, pues la deforestación ha traído
consigo la desaparición del abrigo y alimento necesarios
a varias especies oriundas del municipio. Los riesgos de extinción
son incrementados por la práctica de la cacería,
que muchas veces se realiza fuera de las temporadas reglamentadas
y por tanto impide la reproducción de ciertas especies.
De esta cuenta, aves como el pato Poc se han extinguido en Sololá.
Otros animales siguen existiendo, aunque en número reducido,
siendo los más característicos del municipio el
gato de monte, tigrillo, armadillo, zorrillo, coyote, venado,
ardilla, taltuza, liebre, águila y paloma.
Reforestación
El Instituto Nacional de Bosques
–INAB- ofrece apoyo económico a las personas que
realizan actividades de reforestación con especie propias
de la zona, mediante el Programa de Incentivos Forestales o PINFOR.
Sin embargo, este apoyo no ha cubierto todas las comunidades del
municipio. Además, es común que las comunidades
o personas que han iniciado actividades de reforestación
en invierno o época de lluvia, no le den el cuidado necesario
en verano o época seca, por lo descuidan que buena parte
de las matas sembradas perecen. En consecuencia, el impacto de
las actividades de reforestación puede considerarse bajo
a la fecha.
En pos de apoyar este proceso,
la Municipalidad de Sololá, con el apoyo de la ONG CARE
Guatemala, ha abierto en el 2,001 con un vivero forestal municipal.
Éste se ubica en el Barrio el Calvario de la cabecera municipal
y tiene una capacidad de producción anual de 60,000 unidades,
siendo las principales especies el pino, el ciprés y el
aliso. Los arbolitos están disponibles a precios favorables
para la población del Municipio de Sololá y de otros
circunvecinos. Por otra parte, existen en el municipio otros dos
viveros: “Vivero el Calvario” y “Vivero Minerva”.
Ambos son privados y se ubican en el Barrio el Calvario de la
cabecera municipal.
B. Análisis:
El presente texto se ha formulado
con base en los análisis realizados tanto por la población
como por la Comisión de Medio Ambiente de la Municipalidad
de Sololá. Los datos de la población se obtuvieron
de los Planes de Desarrollo Comunitario, que fueron realizados
con metodología participativa en todos los centros poblados,
tanto del área rural como urbana. Por parte de la Comisión
Municipal, se tuvieron en cuenta para realizar el análisis,
los datos generales del componente que se encuentran en el Diagnóstico
Integral Municipal de 1998.
En cuanto a fortalezas del municipio
en este campo, destaca su gran riqueza en materia de biodiversidad,
con dos tipos de clima, tierras generalmente fértiles y
bien irrigada por una amplia red natural de corrientes acuáticas,
y variedad de especies de flora y fauna. Si bien esta riqueza
ha disminuido en las últimas décadas, como ya se
dijo en el apartado anterior de Caracterización, la biodiversidad
del municipio sigue constituyendo un gran potencial para su desarrollo
sostenible.
Otro aspecto positivo de Sololá es la presencia de una
amplia red institucional dedicada al cuidado del medio ambiente.
La mayoría son estatales y tienen oficina y personal en
el municipio. Se trata de la Autoridad de Manejo Sostenible de
la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno (AMSCLAE, dependencia
de la Vice-Presidencia de la República), el INAB, el Consejo
Nacional de Áreas Protegidas o CONAP, y de más reciente
creación el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.
A éstas se han sumado en los últimos años
organismos internacionales que invierte en el saneamiento y la
recuperación ambiental, como CARE y la AECI. Esta presencia
institucional, sumada a la conciencia ecológica de la Municipalidad,
ha facilitado la realización de acciones concretas en pro
del medio ambiente, como el vivero forestal municipal ya mencionado,
o en coordinación con AMSCLAE, la campaña de educación
ambiental y colocación en la cabecera de basureros con
divisiones para cada tipo de basura en lugares estratégicos.
Fuente:
6 Elaborado por la Unidad Técnica Municipal de Planificación
con apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional
–AECI- y el Instituto Muni K’at. En
fin, la pertenencia del municipio al área protegida “Parque
Nacional del Lago de Atitlán”, lo dota de una legislación
que favorece ampliamente el cuidado y manejo sostenible de sus
recursos naturales.
Con relación a aspectos
negativos, el principal detectado tanto por la población
como por la Comisión Municipal, es el mal uso de los recursos
naturales, principalmente los bosques, los suelos y el agua. Uno
de los factores que influye en la escasez de estos recursos es
el crecimiento demográfico. Además se identificaron
como otras causas el mal manejo de los desechos sólidos
y líquidos, uso excesivo de los productos químicos,
y contaminación ambiental en general (incluyendo la visual
y auditiva).
El mal manejo de los recursos
forestales está relacionado con los incendios que son provocados
por muchos agricultores del municipio. Con este tipo de actividades
se pierde la capa de suelo arable, produciendo de esta manera
una desertificación de la zona. Esto trae como consecuencia
la baja producción en actividades agrícolas, deslaves,
poca infiltración del agua a los acuíferos subterráneos
y fuentes de agua, y la pérdida de gran cantidad de flora
y fauna del bosque.
Según información
recogida en los Planes Comunitarios de Desarrollo, los incendios
se provocan con un doble propósito. El más conocido
es el incremento de las áreas de cultivo. Esta ampliación
de la frontera agrícola, que ha ido mucho más allá
de los límites del equilibrio ecológico de la zona,
responde a necesidades inmediatas y básicas de la población
en cuanto a su alimentación e ingresos. Esta tendencia
se ve acelerada por tres factores principales: en primer lugar
la fuerte presión demográfica, que aumenta la necesidad
no sólo de tierras para cultivar sino también de
madera y leña para usos domésticos; en segundo lugar
el carácter extensivo de la agricultura local; y por último
la ausencia de otras actividades productivas que ofrezcan fuentes
de ingreso para la población. El otro motivo sería
la búsqueda de facilidad para acceder a la tala de bosque,
ya que no se requiere de mucho trámite para la autorización
del corte de árboles secos (en cambio, el trámite
de autorización ante el Instituto Nacional de bosques –INAB-
es muy burocrático para bosque vivo).
Otro factor que hace que el recurso
forestal disminuya significativamente es el uso de leña
como fuente de energía para cocinar los alimentos, en la
inmensa mayoría de viviendas del municipio (el gas sólo
se usa en una parte de los hogares del área urbana). Muchas
comunidades mencionaron en su plan comunitario que ahora hay más
dificultad para conseguir leña y madera que hace cinco
años. Además, están conscientes que talar
muchos árboles trae como consecuencia la disminución
de los caudales de agua. Hay que recordar que el cambio de uso
de suelo, de cobertura forestal por cultivos limpios fue promovido
por el mismo Estado, ya que siempre se había dicho que
los suelos del país eran eminentemente agrícolas.
Desde hace pocos años se reconoce que los suelos por su
gran pendiente son de vocación forestal y no agrícola.
En consecuencia, existe un importante desfase entre el uso del
suelo y su vocación. Resulta por tanto necesario fomentar
la actividad forestal para corregir este mal aprovechamiento de
los suelos. Esta situación empeora debido a que en el municipio
se realizan escasas actividades de conservación de suelos,
pues son pocas las comunidades en donde se cuenta con estructuras
como terrazas principalmente y algunas barreras vivas de pastos.
La población en general
está consciente de la necesidad de renovar este recurso
y ampliar la cobertura, pero se ve como limitante, la falta de
asistencia técnica y capacitación sobre manejo de
recurso forestal desde la producción hasta la industrialización
de la madera. Esta situación se refleja en muchas comunidades
e incluso se ha incrementado a raíz del cambio de nombre
y rol del INAB (anteriormente Dirección General de Bosques
–DIGEBOS-), con la Ley Forestal de 1,996. Antes encargada
de brindar asesoría técnica y capacitación
a la población, este organismo gubernamental se limita
desde ese año a regular el uso del recurso forestal. Además
no puede ni siquiera cumplir con esa única función,
al contar para ello con un solo técnico para todo el Departamento
de Sololá. Ante esta situación, hay pocas organizaciones
que promueven este tipo de actividades, por lo que la municipalidad
con tal de dar cumplimiento a las demandas comunitarias en esta
materia ha aunado esfuerzos con otros organismos de cooperación,
para el establecimiento de un vivero municipal, cuya producción
surtirá a las comunidades a un costo bajo.
Como otro factor de disminución de los bosques están
las plagas. Generalmente los árboles de aliso (Alnus sp.),
son los más susceptibles al ataque del gusano barrenador
y el pino (Pinus sp.) por el gorgojo. Cuando esta plaga no es
controlada puede acabar con grandes extensiones de pino, además
influye en la baja calidad de la madera.
La casi totalidad de las fuentes
de agua existentes en el municipio ha disminuido su caudal en
los últimos años, acentuándose más
este fenómeno durante la época de verano. Este hecho
también tiene relación con la disminución
de la cobertura forestal. Muy pocas comunidades realizan algún
tipo de protección a las fuentes de agua, sembrando plantas
herbáceas perennes (por ejemplo el cartucho, chichicaste
o tunay), que permiten que la humedad del suelo permanezca. También
repercute directamente en la infiltración de agua que alimenta
las fuentes de agua, pues al talar los árboles se erosiona
la capa fértil, quedando solamente el subsuelo que limita
la infiltración del agua a los mantos freáticos.
Esto lo confirma la Autoridad para el Manejo Sostenible de la
Cuenca del Lago Atitlán y su Entorno (AMSCLAE, 2000:2),
cuando dice que la pérdida de producción de agua
es causada por los incendios forestales y la deforestación.
Si bien el municipio está
ubicado en un área protegida, de la legislación
correspondiente a estas áreas se está aplicando
muy poco en la región, por lo que continúan las
deforestaciones, no existen planes de manejo forestal, y como
se mencionó anteriormente el suelo no se está utilizando
de acuerdo a su potencial. Además, los habitantes no han
tenido ningún tipo de capacitación para el manejo
de los recursos naturales, ni siquiera los niños y niñas,
que no reciben en las escuelas orientación sobre la conservación
del medio ambiente. Tiene gran importancia resaltar este tipo
de actividades ya que la destrucción de una especie animal
o vegetal traerá como consecuencia la destrucción
de los ecosistemas y el rompimiento de la cadena alimenticia,
lo cual viene a agravar más los problemas existentes con
relación al medio ambiente.
Con relación a problemas de contaminación ambiental,
se identificaron en todo el municipio: el mal manejo de desechos
líquidos y sólidos, entre los cuales destacan envases
de pesticidas, sintéticos (bolsas, envases), llantas, vidrios
y baterías, restos de combustible, chatarras y otros. Esta
situación es alarmante en la casi totalidad del área
rural, y en el área urbana afecta principalmente las viviendas
vecinas al Hospital Nacional, que deposita sus desechos hospitalarios
en un lugar inadecuado en lugar de incinerarlos, como lo ordena
la legislación correspondiente. Las repercusiones de esta
contaminación se hacen sentir directamente con la propagación
de enfermedades gastrointestinales e infecciones respiratorias,
contaminación visual, auditiva y alta producción
de dióxido de carbono. Además, influye en la mala
calidad de las aguas, que también es afectada por los productos
químicos de uso agrícola que no son absorbidos totalmente
por los cultivos y son arrastrados por las lluvias hasta los ríos
y riachuelos. Las alternativas a esta problemática podrían
darse combinando programas de educación ambiental (en cuanto
a manejo adecuado de basura), con la ampliación y/o creación
de sistemas de tratamiento de los desechos.
2. Plan Estratégico del componente:
A. Visión al año
2010:
Para el año 2,010, el ambiente
que comparte la población y los recursos naturales: agua,
suelos, flora y fauna, se ha mejorado o recuperado, gracias al
manejo adecuado de los bosques, una agricultura sostenible y al
tratamiento de las aguas residuales y los desechos.
B. Objetivos:
I. Conservar y proteger los recursos
naturales.
II. Conservar la biodiversidad de la zona.
III. Sanear el ambiente.
IV. Proteger los valores naturales y paisajísticos del
municipio.
C. Programas:
1. Manejo Forestal.
2. Manejo de desechos.
3. Seguridad Ambiental en el área agrícola.
4. Ordenamiento territorial.
5. Educación ambiental.
D. Estrategias:
a. Coordinación interinstitucional
con el sector y otros sectores afines (salud y educación).
b. Asistencia técnica.
c. Protección y conservación de los suelos y de
la flora y fauna autóctonas.
d. Lucha contra los incendios.
e. Ordenamiento Territorial del municipio.
f. Declaración de Reservas Forestales ó Ecológicas
Municipales.
g. Implementación de tecnología alternativa ó
adecuada para ahorro de recursos energéticos.
h. Control de focos de contaminación.
i. Reglamentación ambiental a nivel municipal.
j. Tratamiento de las aguas servidas.
k. Control de la distribución y el uso de agroquímicos.
l. Tratamiento de desechos sólidos y químicos.
m. Control de la contaminación visual y auditiva.
n. Educación y capacitación de la población
adulta y escolar en conservación ambiental, salud ambiental
y manejo sustentable de los recursos.
o. Implementación de infraestructuras para la educación
ambiental.
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