PREÁMBULO
Según relata la historia, en un principio
el nombre que recibió de parte de sus primeros habitantes
fue el de “Santa Cruz de Belén de los Indios Choles”,
acción que data del año 1603 (según refiere
el fraile Joseph H. Sotomayor), lo que lo convierte en uno de los
pueblos del período hispánico más antiguos
de las Verapaces con cuatrocientos años de existencia.
En su mayoría los habitantes se dedican a las faenas agrícolas
y cosechan sus granos de primera necesidad. Entre las industrias
artesanales que destacaron, y que aún existen en pequeña
escala, están la de elaboración de panela, así
como la producción de brea y aguarrás. Actualmente
muy pocos de los indígenas del municipio hablan idiomas
mayas (Acchí, Cakchiquel, e incluso Quiché), hacia
la época de su reducción en el siglo XVIII, hablaban
la lengua Chol Lacandona, que también se conocía
como cholií o kholií.
En su “Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa
y Guatemala”, que escribió a principios de la segunda
década del siglo XVIII, el dominico fray Francisco Ximénez
indicó que para más clara noticia hacía una
descripción de lo que era la nación chol; datos
que se copian, no sólo por su interés, sino que
también como una base para lo que más adelante se
menciona referente al municipio de Santa Cruz El Chol: “La
nación Chol en tiempo de su gentilidad estuvo poblada en
todas las tierras que hoy comprende Chiquimula de la Sierra, Esquipulas,
Casaguastlán y todas aquellas montañas que están
sobre el Golfo Dulce y con el tiempo se extendieron algo hacia
aquellas montañas que están de la otra parte del
Golfo y río que se llama del Castillo (hoy lago de Izabal
y río Dulce), hacia la provincia de la Verapaz y más
a lo que hoy es el Petén. Pero estos fueron pocos respecto
de los muchos que comprendían las tierras dichas de Chiquimula,
Casaguastlán y Esquipulas, de cuya nación Chol se
fundaron todos los pueblos que hoy son de los curatos de Chiquimula,
Esquipulas y Casaguastlán, aunque algunos de ellos muy
deteriorados el día de hoy, además de los muchos
indios que consumió la guerra, que fue muy sangrienta por
esta parte en tiempo de la conquista, por ser aqueste un reino
de mucha fuerza que es el que llamaron de Copán, como lo
demuestran las grandes ruinas de sus edificios que no se ven tales
en todas aquestas provincias (las ruinas de Tikal y otras de gran
dimensión en Petén no habían sido descubiertas
entonces). Sujetos y sojuzgados todos los que estaban como fuera
de las espesuras de las montañas y fundados los pueblos
de los tres curatos dichos, quedaron separados los demás
choles que estaban en la parte del Golfo Dulce, que eran los menos
y muy desparcidos por lo montañoso de la tierra y lo inaccesible
que fue el poder penetrar las montañas que están
sobre el Golfo Dulce, y sólo se pudo reducir por nuestros
religiosos cuando se fue reduciendo la provincia de la Verapaz”.
Continúa fray Ximénez
refiriéndose a los indios choles: “Los que se hallaron
en lo que se pudo penetrar por el río del Golfo Dulce desde
Tactic, Tucurú y Tamahún hasta Polochic, que ya
era sobre el paraje que es hoy el Castillo, de una banda y otras,
juntándose aquellos pueblezuelos que juntó la santa
memoria del venerable Padre fray Domingo de Vico, quedándose
las montañas que están a la parte de la Verapaz
y propiamente hacia el pueblo de Cajabón sin penetrar por
entonces y sólo se atravesaron muy abajo y hacia el mar
en el viajo}e que hizo el invicto don Fernando Cortés cuando
de el Petén salió al río del Golfo, que ese
camino fue ya muy bajo y aun allí fueron muy pocos los
indios que topó, como consta de Bernal Díaz del
Castillo, que se halló en aquella jornada. En el camino
que llevó Cortés del Petén al Golfo y el
camino que hoy va de Cajabón al Petén, que viene
a quedar como triangular y cada uno de sus ángulos no llegará
a 80 leguas, que todo es de montañas espesísimas,
fueron siempre pocos los indios que hubo de aquesta nación
Chol. Y aunque quieren hacer muchas naciones y provincias, no
es más que una, que los varios nombres que les dan es sólo
de parcialidades o familias, que cada una suele no tener treinta
personas y esta es la verdad, como se ha visto claramente, y lo
más que se halló fue la nación o parcialidad
del Mopán, que también era de muy poca gente y fue
la que se halló en el camino que se hizo de Cajabón
para el Petén y allí cerca los pueblos de Chocahau,
May, y Manché, todos de poca gente y lo mismo Salclax,
Cancal y las rancherías de Campamac, Ruilá, Canié
y Boloncoi; y así cuando se habla de aquestos indios choles
y de el Manché se entiende desde aqueste camino que de
Cajabón va para el Petén, cayendo a la parte del
Golfo Dulce; porque de la parte de este camino al lado que llamaremos
del Lacandón todo es despoblado y no se sabe que haya gente,
aunque propiamente no es para el Lacandón, sino para el
despoblado que está entre el Lacandón y Petén”.
Lo anterior es un preámbulo para el conocimiento del
más probable origen de los que fueron los primeros habitantes
formales de éste municipio, y que fueron quienes dieron
parte del nombre que hasta la fecha se conserva: Santa Cruz El
Chol. |
DATOS HISTÓRICOS
En la Iglesia Católica de Santa Cruz El Chol
se conserva el “Libro de difuntos que se han enterrado en
un sitio de Santa Cruz de Belén de los Indios Choles que
están abesindaos del valle de Urram en la jurisdicción
de la Verrapaz y también están en este libro los españoles
que se han enterrado en este pueblo de Santa Cruz y estando el recuerdo
del fraile Joseph H. Sotomayor vicario de otro pueblo mando a ordenar
este libro en este mismo año”. El año al que
se refiere es el de 1685, donde consta que los primeros difuntos
enterrados en este lugar fueron el señor Marcos Cucul, Cacique
de Santiago; su esposa, María Ana Chos Arau; y la hija de
ambos, todos antes de 1685. Cuando menciona “el recuerdo del
fraile J. Sotomayor...”, está haciendo referencia a
la firma del religioso en el libro. Según información obtenida del Diccionario Geográfico
Nacional, a principios de la segunda década del siglo XVIII,
el cronista dominico fray Francisco Ximénez, anotó
en el libro quinto de lo que se conoce como Historia de la Provincia
de San Vicente de Chiapa y Guatemala, que de orden del Presidente
de la Real Audiencia, Gobernador y Capitán General del
reino de Guatemala, don Jacinto de Barrios Leal, en el año
1689 entraron indios de Cahabón a la montaña del
Chol (actualmente las sierras Chuacús y Chamá),
para sacar a los indios choles infieles y alzados allí,
a efecto de fundar con ellos el pueblo de Santa Cruz.
El Alcalde Mayor de la Verapaz, don Joseph Calvo de Lara, los
asentó en el valle de Urrán, en una ladera tendida
a las faldas de la montaña de Rabinal en el paraje que
los indígenas llamaban San Clemente y San Diego, donde
había una cruz, por lo que luego tomó el nombre
de Santa Cruz y más tarde Santa Cruz El Chol. El dominico
fray José Ángel Zenoyo tomó en 1690 posesión
del lugar a nombre de los choles, a quienes ayudó con todo
lo necesario, construyéndoles también habitaciones
y vistiéndolos. Anotó Ximénez en
relación con Zenoyo al tratar lo relacionado con el año
1700, como testigo ocular: “Cuando se trató de la
fundación del pueblo de Santa Cruz fue mucho lo que trabajó
en fundar el pueblo en aquel despoblado, él personalmente
y con sus manos ayudaba no sólo a la fábrica de
la iglesia muy aseada que allí hizo, sino en las casas
de los mesmos indios, enseñándoles cómo habían
de hacer sus casas. Pero ellos eran tan bárbaros que como
si hablara con piedras o trancas, así se daban por entendidos.
...Cuando más batalló el buen religioso fue cuando
trugeron los indios choles al pueblo de Santa Cruz del valle de
Urrán”. En otra parte de su crónica, al referirse
al año 1706: “En aquesie mesmo año se executó
la última saca de indios choles de aquellas montañas,
no por los misioneros nombrados en el intermedio sino a expensas
de el reverendo padre Presentado fray Juan del Cerro, cura de
Cahabón. Y conducidos al valle de Urrán a expensas
de todos los religiosos, porque como queda dicho, aquellos misioneros
no se nombraron más que de perspectiva para con nuestro
reverendísimo y hacer los informes para las pretensiones
que se hicieron a su magestad. ... La verdad de aquesta saca de
choles es como se sigue:
Subir  “Solicitó el Provincial con el padre Presentado
fray Juan del Cerro, que supiese de los indios de Cahabón
si había algunos indios infieles por aquellas cercanías
y que procurase sacarlos. Así los executó a su costa
dicho padre Presentado y sacó cuarenta y una personas entre
chicos y grandes, hombres y mujeres y a su costa los puso en el
pueblo de San Pedro (hoy San Pedro Carchá). De allí
los puso en Cobán el ministro de aquel pueblo y de aqueste
modo, de unos en otros los pusieron en el pueblo de Rabinal, donde
los recibí yo, y los mantuve desde el día 13 de
junio hasta fines de julio, que les mandaron ir al pueblo de Santa
Cruz para donde fueron y se les dio un poco de maíz, chile
y frixoles para que se mantuviesen. Con esto acabó su oficio
el Provincial, quedando aquellos pobres pereciendo de hambre,
llegando a tanto la desesperación que un indio ahorcó
a un hijo suyo porque le pidió de comer. Y con este trato,
blasfemaban de Dios y de su santa ley por haberlos sacado de sus
tierras, donde tenían todo lo que habían menester.
Solicité con el Provincial que se siguió algún
socorro para aquellos pobres y dio de Provincia doscientos pesos,
que se les compró de maíz y frixoles con que fueran
pasando y con aqueste mal trato se fueron acabando, de modo que
al cabo de cuatro años ya no habían quedado de ellos
más que nos cuatro. Y aqueste año fue la reducción
de los infieles con que se hizo todo el papel a su magestad con
que ganó el Provincial las gracias de lo que merecía
grave reprehensión, por haberlos sacado a morir desesperados
y blasfemando el santo nombre de Dios”.
En el Capítulo Cuarto de su libro Sexto, Ximénez se
refiere a la última saca de choles del año 1706: “En
aueste mesmo año se executó la última saca
de indios choles de aquellas montañas, no por los misiones
nombrados en el (capítulo) intermedio, sino a expensas de
el reverendo padre Presentado fray Juan del Cerro, cura de Cahabón.
Y conducidos al valle del Urrán a expensas de todos los religiosos,
porque como queda dicho, aquellos misioneros no se nombraron más
que de perspectiva para con nuestro reverendísimo y hacer
los informes para las pretensiones que se hicieron a su magestad,
que junto con el donativo violento de todos los religiosos, se envió
en su nombre (nota: del obispo fray Mauro de Larreátegui
y Colón) a su majestad, hicieron un gran papel para que su
majestad le enviase cédulas de gracias que le envió
y fueron siendo disposiciones para la merced del nuevo obispado
que hoy tiene hecha. La verdad de aquesta saca de choles, es como
sigue: ...”.
En la visita pastoral que el arzobispo doctor don Pedro Cortés
y Larraz hizo a su diócesis entre 1768 y 1770, conforme
figura en su Descripción Geográfico-Moral de la
Diócesis de Guatemala y que constituye una verídica
y concienzuda narración de la realidad de esa época,
el prelado llegó en 1770 a la entonces parroquia de la
administración dominica, o Presidencia de Santa Cruz del
Chol, se lee que desde el pueblo de Rabinal “hasta el de
Santa Cruz del Chol hay seis leguas, rumbo de norte con inclinación
al oriente, a sur con inclinación al poniente. Todo es
camino pésimo, muy fragoso y lleno de precipicios. Se cruza
del río de el agua Caliente, no muy caudaloso. El pueblo
de Santa Cruz del Chol es Presidencia comprendida bajo la canónica
de Rabinal y no tiene pueblo alguno anexo, pero sí los
valles y sitios siguientes: 1°. Valle de Chivac. 2°. Trapiche
de los Reyes. 3°. Valle de Urrán. 4°. Valle de
Saltán. 5°. Hacienda de Agua Caliente.- Valle de Chivac
a 7 leguas, Trapiche de los Reyes a 5 leguas. Valle de Urrán,
a 5 leguas. Valle de Saltán, a 11 leguas. Hacienda de Agua
Caliente, a 3 leguas. En el pueblo del Chol hay familias de indios
40 con 158 personas. En el mismo hay familias de españoles
y ladinos 20 con 102 personas. En el Valle de Chivac hay familias
155 con 693 personas. En los valles de Urrán, Saltán,
Trapiche y Hacienda, hay 160 familias con 733 personas, de que
resultan haber en esta Presidencia familias 375 con 1686 personas,
de las que nada puede saberse si son españoles, indios
o ladinos, porque son una mezcla, desorden y confusión
de todos”.
“Para que pueda formarse de lo dicho alguna idea, se ha
de entender que por la banda del sur del Chol corre de poniente
a oriente un río llamado Grande y muy caudaloso, cuya corriente
dista del Chol seis, ocho, doce y más leguas por diversas
partes”. El arzobispo Cortés y Larraz se refiere
sin duda al río Grande o Motagua, que actualmente es el
límite entre el municipio de Santa Cruz El Chol y el departamento
de Guatemala.
El pueblo del Chol está situado en un laberinto de cerros
y montañas muy escabrosas, las más vestidas de árboles,
pero algunas también de peña viva, son arboledas.
Cerca de la orilla del río hay algunas llanuras con valles
algo frondosos, pero muy reducidos. Estos valles arriba nombrados,
en los que se comprenden los otros, de manera que el de Chivac
contiene veinte y tres sitios distantes uno de otros, desde media
hasta tres leguas y habitan en todos las familias y personas que
no se ponen en este valle, que mira a la parte del oriente.
Subir 
“Los dos valles de Urrán y Saltán contienen
veintinueve sitios, que comienzan a correr desde el sur del Chol
hasta su poniente, distantes unos de otros desde media hasta cuatro
leguas y habitan en todos las familias y personas que se dice arriba
y los tres dichos valles se hallan en tal disposición, que
a continuación del primero se sigue el segundo y a continuación
de éste el tercero. No sólo conducirá lo dicho
para la inteligencia de este territorio, sino también para
el de las parroquias de Xinacó (se refiere al municipio de
Santo Domingo Xenacoj, Sacatepéquez), San Juan Sacatepéquez
y La Hermita, por tener dichas parroquias varios pajuides y sitio
a la otra banda del río Grande. Por estos valles corren cinco
ríos de norte a sur; y aunque regularmente llevan bastante
caudal, pero algunas veces tienen avenidas sobrado crecidas, todos
corren de norte a sur yl tienen los nombres de los sitios, y así
se llaman el río de Chivac, el de Trapiche, el de Urrán,
el de Saltán y el de la Agua Caliente; en sus orillas tiene
los sitios de que se habló arriba, con gran multitud de jacales.
...El idioma que se habla es únicamente el castellano, los
frutos que lleva el terreno son maíces, frijoles y caña
en abundancia, y también algunos ganados. ...Dice el cura
en sus respuestas... que no hay escuela pública de niños”.
Entre sus Reflexiones figura: “Los valles, como se ha
dicho algunas veces, son una colección de gentes sin orden,
sin sujeción, sin ministros de Justicia, sin cura, sin
templo y por tanto sin freno alguno que los contenga, para que
se abandonen a cuanto les propone su antojo. En ellos se recogen
varias personas fugitivas de sus pueblos, sin que se averigüe
ni aun se inquiera quiénes son; y aun cuando se inquiere,
para que no pueda averiguarse, muy frecuentemente mudan los nombres,
niegan sus pueblos y se dicen de otros distintos y distantes de
los suyos, mienten y ocultan su estado, van y vienen cuando se
les antoja y lo que esto produce es todo género de desorden
y aun de casarse cuantas veces se les antoja, sin que puedan convencerse
de sus poligamias, como todo se dice claramente en edicto que
expedí a cinco de junio de 1770 con varias providencias
para ocurrir a semejantes desórdenes, que considero fuente
y origen de todo género de iniquidades. Aun en los valles
de esta Presidencia, en que consiste cuasi toda la parroquia,
hay fundamento más poderoso que en otras para semejantes
excesos; porque son una mezcla de españoles, indios y ladinos
promiscua, de manera que en un mismo trapiche viven de todas estas
especies por iguales partes; los españoles sumamente atrevidos,
los indios igualmente temerosos, los ladinos disimulados y astutos;
todos desnudos y juntos a todas horas del día y de la noche,
sin Dios, sin iglesia, sin rey, sin vergüenza y sin honor,
con que la consecuencia que debo deducir es abstenerme de toda
otra reflexión. Aquí concluyen los curatos de Verapaz
que están a cargo de los religiosos dominicos y contribuyen
al convento de Cobán”.
Unos cinco años antes de que Cortés y Larraz anotara
lo precedente, fray Joseph Prado envió desde Cobán,
cabecera de la entonces Alcaldía Mayor de la Verapaz, al
Oidor de la Real Audiencia, doctor don Basilio Villarraz y Venegas,
con fecha 1° de agosto de 1765 una relación de sus
poblados: “Santa Cruz Chol. En este pueblo ni hay repartimiento,
ni tiene frutos especiales; los pocos vecinos que hay en él
se ejercitan en trabajar en los trapiches que hay en los valles
de Saltán, Urrán y Chicak”. El último
nombrado es el actual municipio de San Miguel Chicaj.
Con su nombre de esa época de Santa Cruz del Chol y perteneciente
al entonces curato de San Cristóbal Chicoj en la Alcaldía
Mayor de Verapaz, en el “Estado de Curatos del Arzobispado
de Guatemala del Real Tribunal y Audiencia de la Contaduría
de Cuentas del 8 de julio de 1806” figura con 133 tributarios.
No se indicó el total de los habitantes que tenía.
En la tabla impresa anexa a la circular del Jefe Político
Superior Gabino Gainza del 7 de noviembre de 1821 para elección
de diputados al Congreso de las Provincias Unidas de Guatemala,
el poblado ya figura con su nombre actual de Chol, perteneciente
al entonces Partido de Salamá. Al hacerse la distribución
de los pueblos del Estado de Guatemala para la administración
de justicia por el sistema de jurados, conforme a lo decretado
en 27 de agosto de 1836 según lo cita Pineda Mont, sólo
para ese fin El Chol se adscribió al circuito de Rabinal.
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No se tiene localizado, a la fecha, el dato exacto sobre la erección
oficial de El Chol como municipio, aunque se supone que si no fue
en las postrimerías del período hispánico,
conforme a lo transcrito, se considera que se realizó en
los primeros años del republicano, específicamente
en el año 1827. En el Censo de 1880 ya apareció como
municipio, así como en la “Demarcación Política
de la República de Guatemala”, Oficina de Estadística,
1892. Conocido durante el período hispánico como Santa
Cruz El Chol, su calidad de municipio le fue suprimida durante el
período de la Dictadura del General Jorge Ubico por Acuerdo
Gubernativo del 29 de agosto de 1935 que lo anexó a Granados,
y volvió a restablecerse como en un principio por Acuerdo
Gubernativo del 14 de noviembre de 1936.
El Acuerdo Gubernativo del 9 de diciembre de 1948 suministró
fondos para la introducción del agua potable, disposición
ampliada por la del 23 de enero de 1951. En la cabecera se inauguró
el sábado 26 de mayo de 1973 el nuevo servicio de agua
potable, trabajo que a un costo de Q28,440.00 estuvo a cargo de
la Dirección General de Obras Públicas del Ministerio
de Comunicaciones y Obras Públicas.
Por Acuerdo Gubernativo del 18 de febrero de 1915 se aceptó
la donación de un predio para ensanchar el cementerio de
la cabecera. El del 31 de marzo de 1941 estableció cementerios
en las aldeas Ojo de Agua y Lo de Reyes.
La oficina telegráfica se estableció por Acuerdo
Gubernativo del 15 de diciembre de 1915. La oficina postal fue
establecida de tercer orden por el del 9 de septiembre de 1865;
el del 4 de junio de 1949 abrió al servicio público
oficina de Correos y Telecomunicaciones de tercera categoría,
misma que mantuvo la oficina postal y telegráfica de la
Dirección General de Correos y Telégrafos del Estado,
que actualmente es privada por concesión gubernamental
y que administra “Correos de Guatemala”.
El 30 de julio de 1973 se inauguró una venta municipal de
medicinas de parte del Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social. En enero de 1974 se construyó un puesto de salud.
La obra, cuyo costo fue de Q7,609.63, se inició el 18 de
junio de 1973 por la Dirección General de Obras Pública.
El Instituto Nacional de Electrificación (INDE) inauguró
el 20 de julio de 1973 el servicio de alumbrado eléctrico.
Conforme a datos publicados, el Ministerio de Comunicaciones y
Obras Públicas había realizado la construcción
de la red de distribución de energía eléctrica
por valor de Q4,300.00. La Empresa Guatemalteca de Telecomunicaciones
(GUATEL) tenía en 1973 instalada una planta de conmutadores
manuales telefónicos con capacidad de seis líneas.
Actualmente no se cuenta con telefonía domiciliar en el
municipio, solamente con algunas empresas de telefonía
móvil.
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El Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) indicó
que en las aldeas Ojo de Agua, Los Jobos, Los Amates y Lo de Reyes,
se acostumbran los bailes folklóricos El Costeño
y El Venado el 3 de mayo, Día de La Cruz. Además,
su antiquísima Iglesia es uno de los atractivos turísticos,
y la belleza natural convierte en sitios ecoturísticos
al río Agua Caliente que recorre el municipio, las Cuevas
de Moctezuma y el Paraje del Sol y la Luna, en la aldea Ojo de
Agua.
Con el nombre de Chol, perteneciente al círculo El Chol,
39° distrito, figura la cabecera en la tabla para elección
de diputados a la Asamblea Constituyente, conforme al decreto
N°. 225 del 9 de noviembre de 1878.
En los datos publicados con motivo del Censo General de Población
realizado el 31 de octubre de 1880, se lee: “El Chol, pueblo
del departamento de la Baja Verapaz, dista de Salamá 12
leguas; 677 habitantes. Los más importantes productos son
las maderas de toda clase, la cera de Castilla y caña de
azúcar. La industria de los naturales consiste en el beneficio
de sus mismos productos. Tiene un servicio postal establecido
quincenalmente y dos escuelas”.
Según datos de 1955, vivían en la cabecera 321 habitantes
y en todo el municipio 3,904, que componían 1,254 familias.
Poseía un porcentaje de indígenas de 43.2 y de analfabetos
de 76.7. Contaba con servicio de agua potable, pero en las poblaciones
rurales se surtían de los manantiales. No había asistencia
médica ni hospitalaria, las enfermedades endémicas
eran paludismo y gastrointestinales. Carecía de luz eléctrica,
salón de cine y campos para deportes; como mercado fungía
una galera. Había dos escuelas urbanas y cuatro rurales mixtas.
Como industria digna de estímulo se mencionó la fabricación
de aguarrás y de brea. Los cultivos de la zona eran maíz,
frijol, arroz, café y caña de azúcar. La municipalidad
señaló como problemas urgentes el servicio de alumbrado
eléctrico, un mercado municipal, drenajes y campos para deportes.
El Censo de 1964 dio 5,242 habitantes: Urbano 606 (masculino
279, femenino 327); grupo étnico no indígena 525
(masculino 245, femenino 280); grupo étnico indígena
81 (masculino 34, femenino 47). Rural 4,636 (masculino 2,347,
femenino 2,289); grupo étnico no indígena 3,872
(masculino 1,970, femenino 1,902), indígena 764 (masculino
377, femenino 387). Población de 7 años y más,
urbano 462 (alfabetos 246, analfabetos 216); rural 3,400 (alfabetos
878, analfabetos 2,522). Total de asistencia escolar 258 (urbano
77, rural 181). La densidad de población se estimó
en 37 habitantes por km2.
Los datos proporcionados por Estadística correspondientes
al VIII Censo General de Población, del 7 de abril de 1973,
dieron 5,357 habitantes, de los cuales 2,674 eran hombres y 2,683
mujeres. Urbano 839 (hombres 407, mujeres 432); Rural 4,518 (hombres
2,267, mujeres 2,251). Información posterior indicó
5,363 (hombres 2,691, mujeres 2,672); alfabetos 1,553, indígenas
1,010. Urbano 814 (hombres 382, mujeres 432); alfabetos 401, indígenas
118. En la presentación preliminar del XI Censo Nacional
de Población, realizado en el año 2002, se establecen
8,460 habitantes y 2,229 viviendas, sin embargo, se sabe que no
fueron visitadas todas las viviendas del municipio.
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