150
AÑOS DE SOMBRA SE DERRUMBAN POR EL INVIERNO
El lunes 20 de junio, a las 7:30 de la noche después de
una fuerte lluvia con tempestad, un fuerte ruido alertó
a los vecinos de San Pablo. Ellos nunca imaginaron que la Ceiba,
que por más de 150 años estuvo en el centro del
parque caía estrepitosamente, vencida por el tiempo, las
lluvias y los fuertes vientos.
Cientos de pajaritos cayeron al suelo, sus nidos rodaron junto
con ellos, el crujir de ramas en constante peligro de desgajarse
estuvo en el ambiente por varios minutos. Afortunadamente, no
hubo que lamentar desgracias humanas, más que leves heridas
en un joven que paseaba por el parque.
Cientos de personas, incluyendo bomberos, policía y medios
de comunicación locales, departamentales y nacionales,
llegaron a observar este evento. La tristeza era notable en los
pablenses, y las lagrimas invadían los rostros de los jóvenes,
niños y sobre todo de los ancianos, quienes llorando, quizá
recordando tiempos de antaño felices a la sombra de la
caída Ceiba, se preguntaban qué había pasado,
si sus ramas estaban macizas y sus hojas verdes.
Quizá fue el temblor que se sintió al medio día,
decían unos, o porque las raíces principales fueron
cortadas hace tiempo cuando se construyó el piso de cemento
alrededor de ella y las que quedaban estaban débiles y
podridas. Fue la lluvia que humedeció demasiado el suelo
y lo debilitó o las ramas que se cortaron del lado contrario
a donde cayó y las restantes vencieron con su peso al coloso
tronco.
Las causas al fin, no fueron lo importante, sino el hecho de
que la Ceiba estaba en el suelo, lo que representaba la desaparición
de un símbolo pablense. El icono local por excelencia había
desaparecido abruptamente.
Al día siguiente, la corporación municipal que
preside la señora Aura Marina de León solano, organizó
un homenaje al símbolo patrio, acto en el que participaron
niños de las diferentes escuelas entonando cantos y declamando
poemas a la Ceiba. También estuvieron los habitantes del
municipio y diferentes medios de comunicación.
Esta fue la despedida oficial a la Ceiba, misma que ahora quedará
sembrada en el recuerdo y en el corazón de todos los pablenses.