De acuerdo
con el Diccionario Geográfico Nacional, la etimología
de Ixtatán, en idioma Chu´j, podría provenir
de ixta, juquete y tán, cal. Sin embargo, de acuerdo con
el historiador Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán (alrededor
de 1690), el nombre de la localidad significaría "tierra
de sal, de Yxtat, sal y Teaii, tierra. Por su parte, el historiador
Jorge Luis Arriola (1694) considera que Ixtatán es un nombre
de origen náhualt, que significa "junto a las salinas",
de las voces Ixtat, sal y tian, proposición que indica cercanía
o proximidad.
Los vestigios arqueológicos que se han localizado
en el casco de la cabecera municipal de San Mateo Ixtatán,
evidencian que se trata de un pueblo de origen precolombino. En
1529, poco después de la conquista de Huehuetenango por los
españoles (efectuada en 1525), con el nombre de Ystapalapán,
fue otorgado en encomienda al español Gonzalo de Ovalle,
uno de los compañeros de Pedro de Alvarado.
A partir de 1549, ya con el nombre de Ystatán,
estaba a beneficio del encomendero Diego Sánchez Santiago.
El pueblo actual de San Mateo Ixtatán fue
formado por el año 1549, cuando en cumplimiento de la Real
Cédula del Rey de España, los frailes dominicos procedieron
a la reducción o congregación de los indígenas
que vivían dispersos en los llamados "pueblos de indios",
con el objeto de facilitar la evangelización y el control
de la mano de obra.
Hacia el año 1600 los frailes mercedarios
sustituyeron a los dominicos en la atención de la parroquia
de Chiantla, de la cual dependía San Mateo Ixtatán
y demás pueblos vecinos.
En su libro "Recordación Florida",
escrito en 1690, el Corregidor de Huehuetenango y famoso cronista
Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, menciona el pueblo
de San Mateo Ixtatán, ubicado en una zona de "montaña
excelsa", con malos caminos y muy peligrosos debido a los continuos
ataques de los indios lacandones. Por esa fecha, San Mateo contaba
con 1200 habitantes, que se dedicaban a la manufactura de hilados
y tejidos, a la crianza de mulas y ganado menor (ovejas) y, especialmente,
a la extracción de sal, con la cual abastecían los
territorios de Totonicapán, Quetzaltenango, Chiapas y otras
provincias.
Cuando el arzobispo Pedro Cortés y Larráz
visitó San Mateo Ixtatán, en el año 1770, éste
era un pueblo anexo de la Parroquia de San Pedro Zulumá y
contaba con una población de 665 personas.
En la helicón de la Provincia de Totonicapán,
escrita por José Domingo Hidalgo, en 1798, menciona a San
Mateo Ixtatán, con 1127 habitantes y una producción
de maíz insuficiente para la población y que su fuente
de ingresos era la producción
de sal, estimada en unas 2000 arrobas anuales, así como la
fabricación de esteras de palma (petates).
En el Decreto de la Asamblea Constituyente, del
4 de noviembre de 1825, que dividió el territorio del Estado
de Guatemala en departamentos, distritos y municipalidades, aparece
Soloma como cabecera del distrito de su nombre y parte del departamento
de Totonicapán.

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