GUATEMALA
“Para el finquero soltar la tierra implicaría democratizar el país”
En torno a un 40% de los trabajadores guatemaltecos está empleado en el campo, sin embargo, los pequeños campesinos, han sido relegados al olvido por los sucesivos gobiernos. La actual administración, pese a su retórica y el impulso de programas como Pro Rural, no sería una excepción. Esa es, al menos, la opinión del directivo de la Coordinadora de ONG y Cooperativas (CONGCOOP), Helmer Velásquez, que en esta entrevista insiste en la necesidad de aplicar políticas agrarias verdaderamente transformadoras.
El Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación (MAGA) ha sufrido un recorte considerable en el presupuesto de 2009…
Ha sido un error estratégico. El gobierno lo sabe pero ha optado por una estrategia más bien electoral. Al bajarle el presupuesto al MAGA se lo han subido a Pro Rural. Pro Rural es como una ONG grandota, un fondo social que le permite al gobierno incorporar a muchos activistas de la campaña, en puestos de dirección y en calidad de extensionistas: o sea, de asesores agrícolas. Esto sirve para efectos clientelistas. Además, a través de Pro Rural, les parece más fácil manejar la plata que a través del MAGA, que puede ser más complicado, por las licitaciones etc. El recorte es también un golpe a la institucionalidad del Estado. Además, el Fondo de Tierras (Fontierras) se quedó sin presupuesto, se agotaron sus 10 años de vigencia y el Estado ha quedado imposibilitado de darle más fondos. Pero este gobierno socialdemócrata, que se precia de campesino, lo menos que podía hacer era promover otro Fondo para repartir tierras. No lo hizo. El recorte nos sorprende y nos indigna, lo hemos hecho saber al Ejecutivo, pero no hemos obtenido más respuesta que como el MAGA es incapaz de ejecutar fondos entonces no hay que darles más plata.
¿Pro Rural, es controlado directamente desde la presidencia?
Sí, aunque le crearon una directiva, donde está la cámara del Agro, algunos dirigentes campesinos, indígenas etc. Pero en el transcurso del año pasado, esta Junta Directiva, no se reunió ni una vez. Pro Rural es un brazo político electoral al servicio de la presidencia y el partido en el gobierno. Además, se ha colocado como gerente del programa a uno de los ejecutivos de Disagro (Roberto Dalton), que importa el 75% de los fertilizantes en el país. Eso es claramente un pago de campaña.
¿Pero tiene Pro Rural aspectos beneficiosos?
Tiene un presupuesto de Q 1,800 millones, Q 800 millones más que el MAGA. El reparto de fertilizantes es sólo una parte, también hay programas de impulso al maíz, al café…Como idea teórica el programa puede resultar interesante, pero está estructurado como una gran ONG y por eso además de tener cobertura muy limitada –sólo los municipios más pobres-, va a ser insostenible a largo plazo. Es bastante probable que el próximo presidente lo desaparezca. No fortalece al Estado, no provoca desarrollo sostenible.
¿El gobierno está tratando de construir un proyecto político a largo plazo?
Claramente es así. Hemos escuchado a algunos funcionarios hacer cálculos sobre posibilidades de votación, en base a los beneficiarios de las transferencias condicionadas –programa Mi Familia Progresa-. Es una estrategia medida fríamente en términos de votos. A eso están jugando y también a formar sus propias organizaciones campesinas afines, a las que se premian siendo intermediarias en el reparto de fertilizantes. Es una estrategia muy a la mexicana, como la de los gobiernos del PRI. Son programas paliativos para gente precaria. Esto no es condenable en sí mismo pero lo que es cierto es que son parte de una estrategia política. Este carácter clientelar es el germen de la poca viabilidad del programa y su escaso impacto. Este país no sólo necesita medidas compensadoras sino medidas transformadoras: como manejar el tema del crédito, pero en serio, el tema del acceso a la tierra que es impostergable, la creación de infraestructura, la red de silos… en fin, lo que cualquier país normal, preocupado por su agricultura, haría.
¿Podrían estar primero creando una base social para tener un respaldo popular que les permita profundizar sus políticas?
No están pensando en serio el desarrollo rural. Una muestra clara es el tema del diálogo sobre desarrollo rural, que se inició en marzo de 2008. Llegamos a dos consensos: el ante proyecto de ley de desarrollo rural y el acuerdo sobre política agropecuaria. El ante proyecto de ley, el presidente se comprometió a presentarlo ante el Congreso el 14 de enero. No lo hizo y no ha dado ninguna explicación. Lo de la política agropecuaria ni lo colocó en el presupuesto.
¿En qué consiste la política agropecuaria que consensuaron?
Tiene elementos innovadores. Por ejemplo, pasa a ser prioritario para el MAGA, la agricultura familiar campesina. Tiene otro eje que se llama democratizar el acceso y el uso de la tierra. No llega a reforma agraria, pero tiene elementos. El Estado también se compromete a acumular reservas alimentarias y a comprar a pequeños productores los alimentos que se utilizan en cárceles, hospitales etc. Este último es el único que parece que se aplicará.
El modelo de Fontierras era lo que se denomina una reforma agraria a través del mercado, ¿En qué consiste esto?
El Fondo de Tierras es una idea del Banco Mundial (BM) que consiguió colocar dentro de los Acuerdos de Paz. Consiste en crear una institución con una dirección que gestione tierras estatales y también las que compre, o sea, un banco de tierras. El BM le agrega –aunque no se aplicó en Guatemala- que a la par de este banco, para fomentar el mercado de tierras, se debía crear un impuesto serio a la tierra y uno todavía más serio a la tierra ociosa. Esto no se aprobó por la presión de la Cámara del Agro. Las tierras que forman el banco, se distribuyen entre las familias campesinas que presenten su proyecto empresarial. Entonces, el Fondo le paga al finquero en efectivo la tierra, y el grupo campesino, le devuelve el dinero al Fondo en 15 o 20 años. Para que la cosa arranque bien el Estado debe dar un subsidio a la familia. Pero en Guatemala al no aplicar bien el modelo, hubo mucha demanda pero muy poca oferta de tierra, entonces, lo que ocurrió es que había tierras de mala calidad -.porque los finqueros sólo vendieron las malas- a precios muy altos. En la actualidad, de las fincas que se compraron, la mora es del 70%. El modelo fracasó porque no hubo ninguna presión para que se vendiera. Además, el Estado tenía que darle Q 300 millones al año durante 10 años pero nunca lo cumplió. Se terminaron los diez años y el Fondo está en quiebra.
¿Se debería expropiar tierra directamente?
Guatemala necesita una reforma agraria expropiatoria. Pero hay un paso previo que aún no se ha dado y que sería cumplir con los Acuerdos de Paz. Toda la Franja Transversal del Norte fue mal adjudicada a militares corruptos, políticos… La primera cosa sería recuperar estas tierras, y dárselas a los campesinos.
¿Una política que favorezca al campesinado debe ir necesariamente contra los intereses de los finqueros?
No. Se trataría de ponernos de acuerdo nacionalmente en un modelo de desarrollo, como lo que intentaron los Acuerdos de Paz. ¿Por qué no se le puede decir a un oligarca que tenga menos tierra pero mucho más productiva favoreciendo la inversión en tecnología? Pero este tema es aún muy ideológico. La tierra sigue siendo un factor de poder, y soltar la tierra para el finquero, supondría también democratizar el país.
Si la élite ha abierto el sistema político a todas las opciones, ¿Por qué no están dispuestos a permitir políticas más abiertas también?
Es por una visión muy arcaica que tienen de lo que podría ser el desarrollo, basado exclusivamente en los salarios bajos. Buena parte de la oligarquía terrateniente se ha ido convirtiendo en agentes financieros, y aún así no sueltan la tierra, la siguen manteniendo. Además ahora estamos asistiendo a un nuevo fenómeno de reconcentración de la tierra para el azúcar y la palma africana
¿Las condiciones de vida para los trabajadores de la fincas no es mejor que la de los campesinos minifundistas?
El problema es que en gran parte son los mismos. Es el minifundista al que no le alcanza la tierra para vivir todo el año, el que se traslada a la finca a trabajar. A los campesinos a los que se desplaza para cultivo de caña, se les ofrece ser contratados los tres meses que dura el corte de caña, como ocurre en el Polochic. En cuanto a la palma africana, es aún peor porque no requiere de mano de obra masiva. Se desplaza los campesinos y no se genera empleo.
¿Es equivocado el enfoque de la agroexportación?
El objetivo principal de la agricultura debería ser garantizar la seguridad y soberanía alimentaria de la población. Además, la tierra no es sólo un medio de producción, es una forma de vida y en el caso de los mayas, es la base de una cosmogonía. Eso el agronegocio no lo tiene en cuenta. Además, no genera empleo estable y mucho menos empleo de calidad.
¿Pero el problema es el hecho del monocultivo, o el producto que se exporta? ¿Si se produjese maíz de manera industrial sería más positivo?
El problema es que sólo existe el enfoque de producir para los mercados del Norte. El monocultivo siempre va a ser un problema, sea azúcar o maíz. Pero todo sería diferente si un número mucho mayor de productores tuviesen la oportunidad de integrarse al mercado. Eso lo permitiría a Guatemala dar el mismo salto que dio Costa Rica, que hizo la Reforma Agraria en 1948.
¿Si no se ha logrado una Reforma Agraria es por cuestiones ideológicas, no porque represente una amenaza para los finqueros?
Hemos tenido afirmaciones de oligarcas que aseguran que si hoy entregan la tierra, mañana van a tener que entregar el poder. Lo cual, efectivamente, puede ser cierto. En los últimos 20 años, se han trasladado a la banca, se han transnacionalizado y es evidente que tienen otras posibilidades de acumular riqueza fuera de la agricultura.
¿El acceso a la tierra sigue siendo la prioridad por encima del crédito, la infraestructura? ¿No hay muchos campesinos que sí tienen tierra?
Sí, pero los que tienen tierra, tienen tierra insuficiente o de muy mala calidad. La reforma agraria debe ser una prioridad también por razones ambientales, de ordenamiento territorial.
¿En la actualidad no hay más negocio en importar alimentos antes que producirlos?
Nos vendieron que con los excedentes del Norte, subsidiados, no teníamos por qué sembrar. ¿Para qué? Con lo riesgosa que es la agricultura…mejor compremos a los EEUU. Esa tesis se transformó en la política oficial y se desmontó el agro. Lo que no dijeron es que los alimentos iban a subir de qué forma. Actualmente, las comunidades que cultivan maíz, tienen menos problemas que las que viven de la harina de maíz importada de México, sobre todo. Maseca y los otros oligopolios, importan la harina de maíz sin aranceles y no trasladan ese ahorro al consumidor, sino que se lo quedan.
¿Los TLCs, entonces son del interés de los importadores antes que de los exportadores?
Sí, porque nosotros no tenemos, realmente, mucho qué vender, a parte del azúcar. Las exportaciones hacia los EEUU, no han crecido desde la firma del TLC, pero sí las importaciones. Han crecido las exportaciones a Centroamérica y Europa pero no a EEUU.
¿En un país con escasas oportunidades de empleo, para que la agricultura pueda seguir absorbiendo tanta mano de obra, no debe ser necesariamente poco productiva?
La reforma agraria debe ser un tránsito al desarrollo. Luego de dos o tres generaciones los hijos de los agricultores irán a la Universidad y ya no querrán trabajar en el campo y la tierra dejará de ser el principal factor de producción. La reforma agraria debe ser un tránsito, el objetivo no es convertir esto en el régimen de Pol Pot. Pero es una etapa que hay que quemar. ¿Qué se puede hacer con una masa de campesinos sin educación, si no es emplearlos en la agricultura? Es o eso o irse al Norte, que es lo que está manteniendo a Guatemala viva.
¿La migración está sirviendo de válvula de escape para que la tierra no se convierta en un factor de movilización política?
La migración ha debilitado a las organizaciones campesinas porque quienes se van, son los jóvenes Y además, cuando regresan ya no vuelven con la idea de ser campesinos, se compran el pick up, y son comerciantes.
¿El alza mundial de los alimentos llegó a beneficiar a los campesinos?
Con la ola de altos precios, los insumos agrícolas, subieron de tal forma, que el alza de los precios de los alimentos no compensó al campesino. Además, el campesino tiene un problema muy serio: no tiene posibilidades de tratamiento post cosecha; o vende en el momento o se fastidió. No encontramos ningún caso de alguien que pegase un salto ese año.
¿En la actualidad, se ve a los campesinos como productores de alimentos o sólo como un grupo marginal?
Efectivamente, se les ve como un sector atrasado al que hay que compensar para que no fallezcan
¿Las instituciones que se crearon en los años 40 y 50 para apoyar al campo y que luego se desmantelaron, llegaron realmente a la gente?
Sí, hubo más servicios para el campesino que hoy en día: cierta posibilidad de crédito, asistencia técnica. Pero a medida que las dictaduras militares se consolidaron en el poder se empezaron a prostituir los servicios. Por ejemplo, DIGESA (Dirección General de Servicios Agrícolas) tenía unos 9,000 empleados pero el 80% eran secretarias, oficinistas, se robaban la plata… Aún así, todavía se escucha a los campesinos de cierta edad, recordar con nostalgia, la visita del extensionista, los precios de garantía. En las zonas más alejadas, claro, nunca llegó nadie.
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