GUATEMALA

Violación de Acuerdos en concesiones mineras

La posible reactivación de las actividades mineras de níquel en el departamento de Izabal, suspendidas en 1980, se suman a las concesiones para la explotación de petróleo en el debate en torno al respeto o no del derecho de los pueblos indígenas a decidir sobre el uso de su territorio y en relación a la distribución de pérdidas y ganancias generadas con tales actividades.  Para representantes gubernamentales Guatemala, como país periférico, depende de la demanda de las naciones ricas para la explotación de sus recursos, sujetando la actividad a la legislación vigente que prevé la obligatoriedad de presentar Estudios de Impacto Ambiental (EIA).  Mientras tanto, voceros de las organizaciones indígenas de la zona defienden que el proceso aplicado hasta ahora evade los compromisos adquiridos por el Estado al aprobar Convenios Internacionales y los Acuerdos de Paz, agregando que los términos de los contratos además atentan rápida y contundentemente sobre los recursos naturales que permiten su subsistencia.

 

DENUNCIAN ABUSO. En febrero de este año, la empresa canadiense Geostar Metals Inc. emitió un comunicado de prensa en el cual anunció un acuerdo con International Nickel Company (INCO), mediante el cual adquirió las concesiones mineras de níquel en los municipios de El Estor, Izabal.

    A pesar de las consultas, el gobierno de Guatemala no ha divulgado datos respecto a esta posible reactivación minera, que implica la apertura de ocho a 10 nuevas minas a cielo abierto; hecho que debe ser consultado con las más de treinta comunidades Q‘eqchi afectadas, explicó a Inforpress Daniel Vogt, presidente de la Asociación Estoreña para el Desarrollo Integral (AEPDI).

    ParaVogt, una posible reactivación de la actividad minera en el departamento de Izabal implicaría una violación del Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -ratificado por Guatemala en 1996- y del Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, fruto de los Acuerdo de Paz, firmados en 1996.  Ambos instrumentos establecen la obligatoriedad de consultar a las comunidades indígenas respecto al uso de la tierra en donde habitan.

    El 23 de mayo de 2002, los derechos garantizados en dichos convenios fueron convocados por el gobierno guatemalteco al derogar la autorización que había emitido en agosto de 2001 para permitir exploraciones petroleras en El Estor; aunque mantuvo vigente el contrato con la Compañía Petrolera del Atlántico (CPA) en la jurisdicción de Livingston, a pesar de las similitudes culturales entre ambos territorios.

    Los derechos humanos de la población, y especialmente los de las poblaciones Q‘eqchi y Garífuna, no están siendo respetados por el gobierno ni por sus instituciones, razones por las cuales AEPDI exigen que se suspenda toda actividad de exploración y explotación petrolera o minera hasta que todos los requerimientos legales sean cumplidos a través de mecanismos transparentes, reafirmó Vogt.

EL MERCADO: LA DEPENDENCIA PERSISTE. Gustavo Mayén, viceministro de Ambiente, explicó durante una exposición realizada el pasado 23 de septiembre en un Taller Regional de capacitación para periodistas mesoamericanos, auspiciado por el Fondo Mundial para la Naturaleza y el Centro de Acción Legal - Ambiental y Social de Guatemala (CALAS), que como países periféricos dependemos del mercado global para ver qué recursos son demandados; no somos procesadores y necesitamos generar recursos a través de las concesiones.

    No obstante, aclaró que el tipo de metales a explotar y los adelantos tecnológicos permiten una mengua significativa en los niveles de contaminación hacia las fuentes superficiales de agua, en comparación con los existentes en el pasado.

    Igualmente,Mayéncitó que toda empresa debe elaborar y presentar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) como requisito previo a cualquier autorización. Además la legislación guatemalteca permite la denuncia pública, de tal forma que si el EIA no funciona, los pobladores que se sientan afectados pueden demostrarlo técnicamente y el Estado tomará las medidas correspondientes, garantizó.

Corto tiempo. La concesión por 40 años otorgada por el Estado guatemalteco a EXMIBAL estableció que la empresa minera podría utilizar las aguas del Lago de Izabal para el enfriamiento de una planta generadora y otras operaciones (cuadro I).

    El agua es fundamental para el proceso de minería, pues los trozos de roca extraídos contienen níquel mezclado con otros materiales tales como cobalto y magnesio. Para separar los elementos y acceder al níquel en forma pura, las rocas deben someterse a altas temperaturas (que alcanzan los 700 grados centígrados).

    Aunque el contrato de concesión establece que la empresa minera debe devolver al lago las aguas utilizadas sin contaminantes, no existe disposición alguna que regule la temperatura a la cual el líquido será vertido nuevamente, explicó Vogt.

    Mucha del agua utilizada se evaporará debido a las altas temperaturas, pero la que quede del proceso de enfriamiento podría ser lanzada al lago a una temperatura excesiva que pondría en riesgo la sobrevivencia de la biodiversidad existente, agregó.

    Un cambio en la temperatura de las aguas de ríos y lagos afecta la vida de plantas y animales que los habitan, explicó a Inforpress Oscar Nuñez, director de proyectos de la Fundación Defensores de la Naturaleza.

    Aunque no siempre es mencionado, el vertido de aguas a temperaturas superiores a las normales en un cuerpo de agua se convierte en un factor peligroso para la vida existente, agregó.

    De acuerdo con Vogt, el hecho de que se carezca de regulaciones sobre la temperatura del agua vertida en el lago, amenaza los recursos y las actividades ecoturísticas, de pesca, agrícolas, de riego y de abastecimiento del líquido para los pobladores actuales de las márgenes.

           Al incluir la cantidad de agua que se permite usar durante un segundo, el contrato exhibe una cifra pequeña, pero luego de hacer los cálculos nos damos cuenta que el Estado prácticamente pone a disposición de una empresa extranjera todo el Lago de Izabal para que sea consumido en menos de 20 días, reprochó Vogt (cuadro II).

 

I - El viejo fantasma

    La extracción de níquel en El Estor, departamento de Izabal, fue autorizada por Guatemala mediante una concesión otorgada por 40 años, a partir de 1965, a la compañía Exploraciones y Explotaciones Mineras de Izabal (EXMIBAL), subsidiaria de la compañía Canadiense International Nickel Company (INCO).

    La mina, que incluyó la construcción de un complejo residencial de 700 viviendas, numerosas oficinas, un hospital, un pequeño centro comercial, una escuela, una cancha de tenis y una gran planta procesadora, fue edificada en las montañas del territorio indígena Q´eqchi.

    Luego de protestas populares, la ocupación de la Universidad de San Carlos en noviembre de 1979 y el asesinato del profesor Julio Camey Herrera, quien conformaba una Comisión que investigaba las acciones y términos del contrato otorgado a EXMIBAL, la empresa cesó sus operaciones en El Estor en 1982, debido al peso de los altos costos del petróleo y la baja en los precios de venta del níquel en el mercado internacional.

Fuente: Oxfam América (www.oxfamamerica.org) y Colección 30 años de Inforpress (varias ediciones).

 

II - Los números del lago.

    El texto del contrato con EXMIBAL garantizó a la empresa la dotación de 10.5 metros cúbicos por segundo de agua proveniente del Lago de Izabal para las labores mineras, misma cláusula que se pretende aplicar a la actividad que desarrollaría Geostar Metals Inc.

    Los 10.5 metros cúbicos equivalen a 2,774.1 galones por segundo, cifra que al proyectarla por minuto asciende a 166,446 galones; 9,986,760 galones por hora o 239,682,240 galones por día.

    El Lago de Izabal cuenta con una extensión de 590 kilómetros cuadrados, con una profundidad promedio de 30 metros, espacio que alberga un volumen de 4,676,340,000 galones de agua. Esto significa que el contrato permite a la empresa utilizar una cantidad tal de agua que la totalidad de la existente en el Lago de Izabal sería consumida en 19 y medio días.

           Aunque el agua utilizada del lago será reciclada por durante el proceso de minería, las cifras son tema de preocupación para pobladores y analistas.

 

 

 

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Inforpress Centroamericana : inforpre@inforpressca.com 03 de Octubre de 2003   arriba