GUATEMALA

Bancos reducen su papel de prestamistas

En los últimos cinco años, la cartera de créditos bancarios cayó de 55% de activos a menos de 44%. Hoy en el sistema bancario el margen financiero (producto financiero menos gasto financiero) no cubre siquiera el 70% de los gastos de administración de los bancos. En algunos rubros de la cartera de préstamos, esta situación llega a proporciones críticas en cuanto al impacto macroeconómico: del total de préstamos bancarios, solamente 0.2% se dirige a formación de capital en el agro, y solamente 1% para formación de capital en la industria. Hoy en día los préstamos bancarios son de corto plazo, para el comercio o el consumo y para empresas grandes. Aun así, la cantidad de préstamos vencidos en cobro judicial supera el 10% de la cartera vigente en moneda nacional, y la Superintendencia de Bancos ha expresado su preocupación en relación a por lo menos cuatro bancos, debido a su precario estado de solvencia.

SI TORCIDO CRECE... Durante la década de los 80 y los 90, el sistema financiero en Guatemala fue el sector económico más pujante: entre 1980 y 1989, mientras el Producto Interno Bruto (PIB) creció 5.8%, la banca, seguros y bienes raíces en conjunto aumentó en 20.8%.
Durante la década siguiente (1990-99), el PIB creció 44.5%, mientras el sector financiero casi duplicó este crecimiento (85.3%). Sin embargo, el boom bancario ha coincidido con tiempos de crisis y ajuste; y en lugar de convertirse en un sector de intermediación que contribuye a la inversión productiva, la banca se volvió una fuente de financiamiento para los gobiernos de turno, cubriendo déficits o comprando bonos de estabilización. Operaciones con un mínimo de riesgo que pagaron tasas anuales hasta de 34% (Inforpress 938).
Los bancos también sacaron provecho de su control monopólico sobre la compra-venta de divisas. En algunos meses de inestabilidad cambiaria, los bancos en su conjunto han llegado a ganar hasta Q1 millón diario (Inforpress 1334).
Cuando un intermediario crece en medio de una crisis, el papel del intermediario se desvincula de su función en términos macroeconómicos. En el caso de los bancos, su crecimiento en un contexto inestable o de franco deterioro, ha creado una banca nacional cuyo desarrollo ha estado desvinculado de las necesidades de capital de muchos sectores productivos.
Actualmente, más de tres cuartos de los préstamos son para un plazo menor de un año; 91% son préstamos mayores de US$13,000 (Q100,000). Menos de 9% se dedica a la formación de capital; y apenas 1% del total de la cartera va a formación de capital en la industria y el agro. Dos tercios de los préstamos van a consumo, transferencias y comercio.

¿...TORCIDO SE QUEDA? Aunque las tasas promedio de préstamos han bajado de 24% en diciembre de 1999, a 17% durante el año 2002, la brecha o spread entre intereses pagados para depósitos en moneda nacional y tasas para préstamos sigue arriba de 10 puntos porcentuales, y la tasa de interés real (descontando 6% inflación), sigue mayor de 11%.
Estas cifras preponderadas no muestran que las tasas para pequeños y medianos préstamos son muchos mayores. El Banco de los Trabajadores, que presta a empleados del sector formal, con garantía de la empresa empleadora, cobra un promedio de 34% anual.
Para los pequeños productores en el agro, sin acceso al sistema formal, las tasas de interés son aún mayores. De acuerdo con integrantes de la asociación comunitaria CODEIN, en Nahualá, Sololá, prestamistas en su comunidad cobran entre 10% y 15% cada mes, utilizando las escrituras de propiedad como garantía.
El alto costo de crédito hace inaccesibles los fondos bancarios para inversión, especialmente en un contexto complejo para la economía nacional.
En parte debido a esta situación, en los últimos años, los bancos han diversificado sus operaciones. Hace cinco años, la cartera de créditos en Guatemala era equivalente a 55% de los activos, hoy es equivalente al 46%.
Actualmente el rubro de préstamos está creciendo a un ritmo menor que el crecimiento de inversiones bancarias. Esta situación no solamente sigue una tendencia mundial, sino también está afectada por la incertidumbre que enfrentan los inversionistas en la economía real, debido a varios factores.
En primer lugar, las negociaciones de libre comercio entre Centroamérica y los EEUU tendrán un impacto importante sobre las empresas nacionales; en segundo lugar, la ausencia de una política nacional de promoción económica que cree condiciones para fortalecer el mercado interno y la productividad, contribuyen a un escenario negativo.
Sectores históricamente importantes como clientes para los bancos, como por ejemplo, el sector farmacéutico, están a la espera de cambios en los tratados sobre propiedad intelectual y patentes; al mismo tiempo, hay poca inversión en la industria manufacturera y en el agro, debido a los cambios esperados en las relaciones comerciales y en relación a los transgénicos.
Otra manifestación de los vicios en un sistema de intermediación que crece en medio del estancamiento macroeconómico, ha sido el uso de relaciones políticas para evitar supervisión bancaria, dejando banqueros libres para entrar en prácticas ilícitas.
En los últimos tres años, el sistema bancario de Guatemala ha sufrido graves escándalos que han resultado en tres bancos intervenidos por autoridades del Estado. El problema principal en estos casos fue que los dueños excedieron en el uso de préstamos vinculados, y no pudieron cumplir con los pagos.
De acuerdo con el director de análisis de la Superintendencia de Bancos de Guatemala, Luis Alfredo Turk Mejía, en el caso del Banco Metropolitano, 90% de los préstamos otorgados fueron préstamos vinculados. La ley actual permite un máximo de 15% de la cartera en préstamos vinculados para personas individuales, y 30% para unidades de riesgo.
Turk agregó que la Superintendencia avisó a tiempo a la Junta Monetaria (JM) sobre la situación de los bancos intervenidos, pero la JM no tomó acciones.

LA GALLINA O EL HUEVO. El sistema bancario en Guatemala hoy día enfrenta varios retos que pone en duda el potencial de crecimiento en el corto plazo.
El año pasado la cartera de créditos creció apenas 8%, que significa cero crecimiento en relación al Producto Interno Bruto, tomando en cuenta una tasa de inflación de 6% y crecimiento del PIB de 2%. Este estancamiento está relacionado por un lado con la capacidad de la economía guatemalteca de responder a los cambios mundiales, y por el otro, con las condiciones políticas y económicas nacionales, que han contribuido a una banca privada de poca utilidad para el desarrollo de la economía real del país.
En cuanto al entorno político, los banqueros se quejan de que el incremento en la carga tributaria no ha ido acompañado por una ampliación en la base tributaria, que es un desincentivo a la inversión, porque el sector privado tiene que pagar más impuestos. El argumento, sin embargo, no es todo cierto, debido a que una gran parte del aumento tributario ha caído sobre consumidores, con el incremento en los impuestos indirectos. Otro factor mencionado por los analistas del sector es que hay poca claridad sobre los resultados de las próximas elecciones generales, su impacto sobre la economía en general y sobre el sector financiero en particular.
Estos factores en su conjunto apuntan hacia un panorama negativo en relación al crecimiento del sector bancario. El gerente del Banco Cuscatlán de Guatemala, Manuel Pérez Lara, en entrevista con Inforpress, advirtió que hay una sobrepoblación de entidades bancarias en el mercado nacional. La competencia ha llevado a algunos bancos a una situación precaria. Cuatro bancos tienen más de 100 agencias cada uno, y en total existen 1,257 agencias bancarias en el país. Los costos para mantener esta presencia, especialmente en un mercado estancado, pueden ser un factor determinante en cuanto a qué bancos sobreviven y qué bancos cierran o se fusionan.
Pérez cree que el tamaño del mercado financiero no justifica tantos bancos, y argumenta que varios bancos estarán en situaciones difíciles en los próximos años. Los grandes bancos sobrevivirán, y los pequeños pueden sobrevivir si logran especializarse. Son los bancos medianos con altos costos administrativos que tendrán que fusionarse o cerrar.
Para algunos analistas bancarios, los cambios internacionales y nacionales que afectarán al sector tendrán un impacto negativo sobre muchos de los 32 bancos en el sistema.
Hace tres semanas, el Superintendente de Bancos anunció que existen cuatro bancos en riesgo en cuanto a solvencia, debido a la cantidad de préstamos en su cartera en mora o vencidos. Sin embargo, Turk no quiso divulgar a Inforpress los nombres de los bancos.
Al terminar el año 2002, el monto de préstamos vencidos en cobro judicial llegó a Q2 mil millones, equivalentes a 10.7% de los préstamos vigentes (al día) en moneda nacional. Si se eliminan del cálculo los dos bancos intervenidos (Banco Metropolitano y Banco Promotor) la relación entre préstamos en cobro judicial y cartera al día es de 5.4%.
Mientras tanto, el círculo vicioso sigue: sin acceso a capital a tasas razonables, es difícil imaginar una recuperación de la industria o el agro; y mientras la banca privada sigue encontrando ganancias en compra-venta de divisas, comisiones e inversiones financieras, estas instituciones no tienen porqué arriesgarse en préstamos de mediano plazo a tasas bajas para productores en un escenario económico con pocas posibilidades de inserción en la economía globalizada.

 

 

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Inforpress Centroamericana : inforpre@inforpressca.com 02 de Mayo 2003   arriba