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Ed.1813; 21/08/09; Región: Fuga de cerebros, un freno al desarrollo
 

 Evaluación de programa del BID con hallazgos alarmantes sobre el Banco y el país

Edición : 1616 
Publicado : 15/07/2005  

GUATEMALA

· US$272.2 millones de fondos del BID en riesgo en 2004

· Programa del BID contribuyó a crisis bancaria de los años 90 que costó US$470 millones al país

· Evaluación: Guatemala y el Banco deben aclarar cómo permitieron que ocurrieran estos problemas

«Como es del conocimiento del Banco y de Guatemala, hay numerosas irregularidades en el uso de los fondos del Banco» sentenció un informe de evaluación terminado en diciembre de 2004 y publicado discretamente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El documento producto de la Oficina de Evaluación y Monitoreo del BID, presenta una descripción devastadora del programa de préstamos para Guatemala entre 1993 y 2003. Aunque el texto de 81 páginas utiliza la palabra «corrupción» solamente una vez, su sombra cubre una gran parte de los hallazgos de «irregularidades», «complicaciones», e «ineficiencia en el gasto público» en relación a proyectos financiados por el BID. En 2004, siete proyectos fueron clasificados como «en estado de alerta» por el Banco, con US$272.2 millones de fondos comprometidos «en riesgo». Aunque el BID es, por mucho, la fuente más importante de préstamos para el desarrollo en Guatemala, durante los próximos tres años el flujo de capital hacia el país será negativo, debido a los pagos anuales de deuda que promedian US$130 millones, en gran parte para proyectos que no lograron cumplir sus objetivos, debido a irregularidades, retrasos, fallas de diseño y falta de supervisión. Los directores del BID y funcionarios del gobierno de Guatemala han estudiado los hallazgos del informe, pero hasta la fecha no hay señales de una discusión pública sobre lo que el BID considera la peor cartera del Banco en términos de la «limpieza» de las auditorías.


10 DE 19 PROYECTOS CON PROBLEMAS, SUPERVISIÓN A LA MITAD. El BID actualmente tiene US$876.4 millones en préstamos pendientes de pago en Guatemala. En promedio, desde 1992, los fondos de este banco representaron 64% del total de dinero en préstamos de instituciones multilaterales en el país. La importancia de sus desembolsos es tan grande que en 1999 llegaron a representar más de 10% de los ingresos fiscales. Los préstamos aprobados por el BID durante el período 1993-2003 fueron dirigidos principalmente hacia proyectos relacionados con el crecimiento económico, el sector energético, el sector financiero y el comercio exterior. Una menor porción se dedicó a proyectos sociales, mientras apenas 4% del total fue desembolsado para gobernabilidad y reforma del Estado (cuadro I).

El informe Country Program Evaluation Guatemala, 1993-2003, fue preparado para establecer la relevancia y los resultados del programa en Guatemala. La evaluación encontró una cartera de préstamos con grandes atrasos en desembolsos, deficiencias en el cumplimiento con normas de supervisión, y un creciente nivel de proyectos en riesgo debido a atrasos en su implementación.

De los 19 proyectos estudiados, 10 presentaron atrasos en su ejecución, en cinco había improbabilidad de obtener resultados, y en siete fueron encontrados defectos en los supuestos utilizados para elaborarlos.

Durante el período se realizaron menos de la mitad de las 112 visitas técnicas y las 112 visitas financieras requeridas; y entre 1998 y 2002 la mayoría de las auditorías financieras externas de la cartera de inversiones detectaron irregularidades y produjeron dictámenes con reservas, haciendo que la cartera en Guatemala sea la peor del BID en las recomendaciones de los auditores.

La evaluación determinó que deficiencias en la supervisión de la cartera permitieron continuar sobre el tiempo irregularidades conocidas y sospechadas, poniendo en riesgo la reputación del Banco..., afirma en informe. Problemas en la oficina nacional (del BID) que están siendo resueltos ahora, se gestionaron durante un largo período, lo que implica que Guatemala y el Banco deben aclarar cómo permitieron que ocurrieran estos problemas.

La sociedad podría beneficiarse de una explicación transparente sobre la distribución de los beneficios y pérdidas (a raíz) de una reestructuración o cancelación de operaciones de bajo rendimiento, o de algunos de sus componentes, estipula el informe.

DECOPAZ: US$15.6 MILLONES EN SISTEMA ESPECIAL DE EJECUCIÓN. El autor del informe califica a Guatemala como un país con dificultades inusuales, que incluyen: un déficit en inversiones públicas, un sector público débil y gasto público ineficiente, que no está bien dirigido hacia los pobres... un modelo de crecimiento que da señales de agotamiento en cuanto a las fuentes de crecimiento, y un patrón de este crecimiento que beneficia (a una población) relativamente pequeña.

El informe también plantea que muchas de las causas que originaron el conflicto armado todavía existen.

En cuanto a la actuación del gobierno en la administración de proyectos de BID, el informe contiene un cuestionamiento fuerte en relación al uso de estructuras paralelas, en lugar de oficinas permanentes de los ministerios.

En el caso del proyecto Desarrollo Comunitario para la Paz (DECOPAZ) con un presupuesto de US$48.8 millones, el costo del sistema especial de ejecución absorbió 32% del monto aprobado.

Igualmente, un estudio del BID cita do en la evaluación concluyó que las reglas del Banco contribuyen a crear la apariencia de control que el Banco en realidad no tiene. En este sentido, 37% de la carga del trabajo en tres agencias ejecutoras en Guatemala fue dedicado a satisfacer los requerimientos del BID durante los años 2000-2003.

Aunque las debilidades administrativas en la oficina nacional del BID contribuyeron a irregularidades que han sido investigadas por la Auditora General del BID, hasta la fecha nadie ha sido acusado judicialmente.

Sin embargo, la necesidad de «limpiar la casa» sigue vigente. En cuanto a la existencia de clientelismo y agendas particularizadas el evaluador concluye que estas operaciones tienen sus grupos de interés que las apoyan (supporting constituencies) aunque su existencia sin modificaciones no estaría justificada desde un punto de vista de eficiencia general.

I. Préstamos aprobados por el BID entre 1993 y 2003, por dimensión estratégicay como porcentaje del total de la cartera
Crecimiento
Social
Gobernabilidad
1993-1995
88%
12%
0%
1996-1999
46%
48%
6%
2000-2003
70%
24%
6%
Promedio
67.7%
28.1%
4.2%

Fuente: Evaluación BID Programa Guatemala 1993-2003



¿PRÉSTAMOS SUBSIDIANDO CORRUPCIÓN? De acuerdo con la evaluación, del total de los fondos aprobados por el BID en el período 1993-2003 solamente 4.2% fue dirigido a los temas de gobernabilidad y la reforma estatal, mientras 67% de los recursos se invirtieron en crecimiento económico.

Esta distribución de los fondos puede ser una causa significativa en las deficiencias del programa, debido a que pocos recursos se han dirigido a resolver los problemas de la corrupción y la ineficiencia en el gasto público, temas considerados importantes en la evaluación para explicar el poco rendimiento de la cartera.

En este sentido, la receta para el fracaso combinó tres ingredientes: abundantes niveles de financiamiento, debilidad administrativa del BID, y altos niveles de corrupción en los gobiernos de turno, contribuyendo a una situación crítica que socavó los esfuerzos de modernización económica, por un lado; y frenó los intentos de reformar estructuras excluyentes, por el otro.

Con excepción de este esfuerzo de franqueza y honestidad por parte de la Oficina de Evaluación y Monitoreo del BID, hay poca auto crítica en relación al papel de los bancos multilaterales y coo-perantes bilaterales en el fomento de la corrupción en Guatemala.

Poco esfuerzo de investigación se ha dedicado, por ejemplo, al impacto de «desplazamiento» que aportan los fondos internacionales, en que estos recursos proveen resultados visibles en programas administrados por el sector público, liberando así fondos nacionales para apropiación ilícita por parte de oficiales de gobierno. En este sentido, la cooperación se convierte en una especie de «subsidio» para la corrupción.

Cuando los actos de corrupción son comunes en un gobierno, y resultan en el desvío de una importante porción del presupuesto nacional, la cooperación contribuye al proceso por medio de esta función de «desplazamiento», aun cuando sus proyectos son debidamente ejecutados y auditados.

Aunque estos temas no están directamente discutidos en la evaluación del BID, se pudo detectar un patrón de fondo en relación a la ejecución de los proyectos. En varios de ellos donde el avance enfrenta intereses económicos poderosos, algunos proyectos se estancaron.

Un caso importante en este sentido fue el Programa de Modernización del Sector Financiero (cuadro II). Otro caso fue la modernización de la Dirección General de Aduanas (DGA), considera durante el período como un foco de corrupción estatal.

II. El papel del BID en la crisis bancaria que costó al país US$470 millones

Quizás el caso más dramático en la evaluación, en relación al impacto macroeconómico de un programa del BID, fue su papel en las reformas del sector financiero.

El Programa de Modernización del Sector Financiero, con un préstamo de US$132 millones, fue aprobado en 1993, con tres objetivos: aumentar la eficiencia en el reparto de recursos financieros; mejorar la capacidad de intermediación financiera y el acceso global al crédito; y mejorar la solvencia del sistema financiero.

Los cuatro componentes del programa incluyeron políticas públicas para el sector financiero; expansión de servicios financieros; fortalecimiento de reglamentos prudenciales; y modernización de la supervisión financiera.

El programa cumplió sus metas en cuanto a la expansión de servicios financieros, pero, de acuerdo con la evaluación, es improbable que haya logrado la meta de crear reglamentos prudenciales, debido a que tales reglamentos enfrentaron fuerte oposición de los bancos comerciales.

De hecho, una crisis bancaria al final de los años 90 ilustra el no cumplimiento de las condiciones, afirma el informe. Aunque la condicionalidad del programa en cuanto a la supervisión fue parcialmente cumplida: el objetivo clave de aumentar la autonomía operacional de la Superintendencia (de Bancos), sin embargo, no se cumplió.

La conclusión de la evaluación en relación a este hallazgo es abrumadora: La falta de autonomía operacional de la Superintendencia bien habría contribuido a la crisis al final de los años 90; en todo caso, no ayudó evitarla... Se puede argumentar que el Programa de Modernización del Sistema Financiero solamente reverenció el reglamento prudencial y la supervisión (sin tomar las debidas acciones)

.El nivel y la calidad del reglamento y la supervisión se mostraron insuficientes, cuando, después de la firma de los Acuerdos de Paz, los capitales comenzaron a fluir hacia el país en escala masiva, alimentando un «boom» en créditos, amplificado por políticas monetarias y fiscales poco estrictas... Varios bancos fueron afectados por problemas crónicos de liquidez y recibieron asistencia del BANGUAT (Banco de Guatemala). En apoyo a los bancos insolventes, Guatemala incurrió una carga financiera equivalente al 2% del PIB (Producto Interno Bruto) entre 1999-2002. Este monto es equivalente a aproximadamente Q3,640 millones ó US$470 millones.

En otras palabras, el BID, al promover la liberalización del sector financiero, sin asegurar la creación de reglamentos prudenciales y supervisión moderna, contribuyó a crear una situación propicia para la crisis financiera que costó a Guatemala US$470 millones, sin contar el pago del préstamo de US$132 millones del BID para la reforma.

Así las cosas, concluye la evaluación,

al comenzar el año 2000, existían todavía importantes debilidades en el sector financiero, relacionadas al BANGUAT, los reglamentos prudenciales, y supervisión; y las bases legales, institucionales y jurídicas. Una evaluación del segundo préstamo para el sector financiero necesariamente debe comenzar con una referencia a este contexto, dominado por bancos que operan en el centro de conglomerados industrial-financieros, en muchos casos no sujetos a reglamentos y supervisión.

El contexto también incluye una situación en que los incentivos fomentaron el uso de entidades no reguladas como vehículos para deshacerse de activos dudosos, esconder préstamos relacionados; y generar capital ficticio para bancos regulados... Al final de 2000, el cumplimiento con los Basel Core Principles fue casi no existente, como reportó una misión del Banco Mundial/Fondo Monetario Internacional (FMI) en ese entonces.

En mayo de 2002, el BID aprobó un segundo préstamo de US$200 millones para reformar el sector financiero. En marzo de 2004, Guatemala solicitó y recibió exenciones en dos de las 15 condiciones para el desembolso de la segunda parte del préstamo, bajo el argumento, aceptado por el BID, de que los objetivos del programa en gran medida han sido logrados.

En 1994 el BID aprobó un proyecto para fortalecer el sistema de aduanas con el diseño e implementación de un programa de modernización de la DGA, con la intención de aumentar ingresos de aranceles aduaneros.

La implementación del proyecto, de US$1.4 millones, tardó ocho años y dos extensiones, fue modificado sin el consentimiento de la sede (del BID), y fue clausurado en 2004 con un informe de cierre que no provee información sobre el impacto o la evolución de los indicadores de resultados consistentes con los objetivos.

Los ingresos fiscales de la DGA cayeron como porción del valor de importaciones durante el período del proyecto. Además, la corrupción en aduanas en la forma de subfacturación, triangulación, y otras formas de evasión fiscal ha sido un problema muy publicitado durante todos los gobiernos civiles de los últimos 20 años, y sigue siendo un tema en los medios de comunicación actualmente.

RESPUESTA GUBERNAMENTAL. En sus comentarios al informe de evaluación, el gobierno actual expresó: consideramos que una buena parte de las conclusiones son válidas... aunque explicó que algunas de las deficiencias se debían a los cuatro cambios de gobiernos durante el período estudiado; los profundos cambios en el país a raíz de los Acuerdos de Paz; y las condicionalidades excesivas del BID, que complicaron la ejecución de los proyectos.

El gobierno solicitó que el Banco explore nuevos instrumentos financieros que encajen con la estrategia del gobierno actual, orientada hacia el crecimiento económico, aun con ajuste fiscal.

Este último comentario pareciera una respuesta a la observación en la evaluación sobre que los gobiernos de Guatemala no hayan cumplido con sus contribuciones a los proyectos del BID.

La evaluación plantea la posibilidad de que Guatemala no tenga suficientes ingresos fiscales para cumplir con los compromisos de contraparte en relación con los bancos multilaterales.

La respuesta del gobierno implícitamente indica que la estrategia de promover crecimiento económico es prioritaria en relación a cualquier estrategia de aumentar ingresos fiscales.

Matthew Creelman
infor@inforpressca.com

 
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